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jueves, 27 de septiembre de 2012


¡Juventud.... divina esperanza!




Presidente José Mujica rodeado de liceales.
    Foto del diario La República, de Montevideo, del día de hoy. La nota se encabeza con el adjetivo: Inédito.
   Por la experiencia ya vivida en más de medio siglo, estoy de acuerdo con el término. Por lo menos en mi vida, desde mi adolescencia, nunca había visto una escena igual, en Uruguay.
    Es muy importante este hecho, porque no solo habla bien de Mujica y del país, sino que demuestra que un Presidente es un funcionario más del Gobierno, con una tarea harto difícil y de extrema responsabilidad, con toda la sociedad... y debería redoblar su esfuerzo por demostrarle al tesoro de la humanidad: La Juventud, que la clase política no solo conversa de política con sus padres, tíos o abuelos; que gobernantes comprometidos seriamente con proyectos a futuro, deben priorizar su participación en los debates sobre temas que los incluya.
     La izquierda ha estado preocupada, por que la juventud ya no es como la de antes, la de antes de ganar las elecciones por primera vez. No ve a la muchachada tan rebelde y esclarecida políticamente, como cuando era motivo de orgullo nacional, antes de la dictadura y en los primeros años después de ésta. Paulatinamente, parece haber perdido el interés  por los reclamos a sus derechos. Pues paulatinamente, la izquierda se ha ido distrayendo - concentrada en cumplir con su deber -, de  mantener  viva la llama de la impetuosidad que los caracteriza. 
Naturalmente, me refiero a una gran parte de esa juventud - ni siquiera sé si es la mayoría, lo cual no es relevante -, lo verdaderamente importante, es hacer lo que el Presidente hizo: Ir a conversar con los gurises, y no esperar a que ellos vayan cientos de veces a pedir audiencias a las sedes de los Gobiernos, para recibir a cambio, humillantes excusas y falsas promesas de que un día serán atendidos.
    La esperanza en esos jóvenes, incipientes guerreros defensores de sus actuales y futuros derechos civiles, nunca ha muerto, ni morirá; es deber de la sociedad toda, esforzarse denodadamente para que ni siquiera se duerma. Deber que tiene que ser asumido por los padres; profesores; periodistas; Legisladores y Gobernantes de todos los gobiernos: Municipales y Nacionales; Instituciones de enseñanza y deportivas; ONGs e Iglesias religiosas (destaque para los Salesianos y movimientos como Tacurú y otros similares).
    Un sonoro e interminable aplauso para el Presidente Tupamaro, que sirva de ejemplo para futuros gobernantes de Uruguay y del resto de países de nuestro Continente (destaque para los Ptes. Hugo Chávez, Evo Morales, Rafel Correa y el ex-presidente Lula Da Silva) pues también han hecho este acto de coraje en sus países.
    La gurisada agradece, no me cabe la menor duda, ser escuchados por el máximo líder del Gobierno, a las puertas de su Institución, es motivo suficiente para decir: ¡Gracias Pepe!

  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena

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