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domingo, 28 de octubre de 2012

¡¿Vamos a callarnos la boca?!


  Indígenas que tienen razón.
 
Mi opinión, al final de este artículo.

Sábado 27 de octubre de 2012 |
Mi opinión, al final del artículo.

La Corte Federal de Brasil emitió una orden para que la “cambará granja” donde viven los 170 sobrevivientes de la tribu, sea desalojada a fin de ampliar plantaciones de soja y caña de azúcar.

El predio, donde están refugiados los últimos “Guaraní-Kaiowá” –unos 170 en total- está asentado sobre su “tekoha” el cementerio ancestral, donde han enterrado sus muertos desde siempre y que ahora será destinado a plantaciones o a la ganadería.

La Fundación Nacional de Indios (FUNAI) reclamó por el derecho de los indígenas, pero la Justicia Federal respondió que la entidad estatal deberá pagar una multa equivalente a 250 dólares diarios, por cada jornada que los indios sigan en el lugar.

El gobierno de izquierdas se calla la boca


Mientras el reclamo ha sido llevado hasta Brasilia, donde las autoridades se rodean de excusas para no intervenir, el Consejo Indigenista Misionero, una organización civil cristiana, asegura que la tasa de suicidios entre los indígenas “es ya más alta que en Irak, sino la más alta del mundo”, a medida que se aproxima la expulsión.

“Tenemos el derecho constitucional a ocupar la tierra y vamos a seguir luchando” dijo el jefe máximo de la tribu, Vera Popygua, quien recordó que su pueblo “ha sido masacrado, mataron nuestros líderes, nuestros hombres, somos una sociedad avanzada que vive en el siglo XXI, pero los explotadores de la tierra tienen más poder ante los políticos y ante la prensa”, denunció.

Los indígenas acordaron ahora inmolarse ante las puertas del propio tribunal brasileño que los expulsa, en caso que la orden se cumpla, y solamente piden ser enterrados en su territorio sagrado a orillas del río Hovy.

                                                          *            *            *

¿Qué pasa Brasil? ¿Todavía siguen con el pensamiento materialista y egoísta de los portugueses del siglo XVI?
 ¿Dónde están las voces discordantes que condenarían la xenofobia, de la que tanto hablan en contra? ¿Dónde están las voces afro-brasileras, que tanto gritan por igualdad de condiciones?
  ¿Ya se olvidaron que el Brasil ya tenía dueño cuando Pedro Alvarez Cabral, desembarcó en lo que hoy es Porto Seguro, Bahía?
  Un Gobierno que hace oídos sordos a tal reivindicación nativa, pierde la credibilidad, que tanto sus votantes, como sus simpatizantes más allá de las fronteras, han admirado en otras situaciones. Vergozosamente, un puñado de latifundistas brasileños domina la política agraria y no tiene escrúpulos en masacrar a los originales nativos de las tierras, que ellos consideran más rentables.
  Señora Dilma Roussef, haga honor a su historia personal de guerrilllera socialista, no preste oídos a los que le aconsejan taparse los oídos en esta causa tan noble y justa, y tome una determinación que acabe con el imperio rural, que utliza el miedo y la cohersión, para aumentar sus riquezas mal-habidas, muchas de ellas desde la colonización inicial. Muchas de ellas, nunca compradas, si no usurpadas a los primarios y legítimos habitantes.
   Esta noticia sirve de muestra, ya que Brasil no es monopolio en usurpación de tierras indígenas en nuestra América. Lamentablemente, ninguno de nuestros países escapa a esta culpa colectiva. No se trata de devolverles los territorios anexados por los exploradores ibéricos, a los nativos originarios. Se trata de proteger la dignidad de sus descendientes, de preservar sus costumbres, religiones y culturas ancestrales, en los territorios acordados primariamente para su sobrevivencia. Pues hoy, los ambiciosos agropecuaristas, explotadores de la madera y la minería, quieren desplazarlos a la fuerza, visando una ganacia financiera voraz e inhumana, amparados por los ojos vendados de la Justicia local.
   Quiénes tienen medios de comunicación de masas, ya sea TV, Radio o simplemente Blogers en Internet, y se sienten conmovidos por esta causa, no duden en divulgar la queja ancestral de los aborígenes sudamericanos. De esta forma, estaremos contribuyendo a evitar suicidios en masa, algo que podría pesar en nuestras conciencias por generaciones.
   Walter E. Carena 
   Twitter: @wcarena 

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