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jueves, 1 de noviembre de 2012

El Perú oculto.


 
Imágenes extraídas de Google

  Se han hecho varias encuestas dentro del mismísimo Perú, sobre si los indígenas y trabajadores rurales conocían sus derechos y si sabían cómo reclamarlos y defenderlos. Una de las organizaciones no político-partidarias, que se mostró más preocupada con este asunto, fue la PUCP (Pontificia Universidad Católica del Perú), que a través de su IOP (Instituto de Opinión Pública) realizó las encuestas en diferentes épocas.
  Grande fue la sorpresa, cuando los resultados dieron siempre una mayoría absoluta a la respuesta de que sí, los indígenas y trabajadores rurales conocen sus derechos y saben como defenderlos.
   Tal resultado, sorprende por que es precisamente al revés: la mayoría de esas personas, no solamente desconocen sus derechos, si no que ni siquiera están incriptos en los Organismos Electorales del Perú. Hay millones de personas que no saben que tienen derecho a votar, y quién lo sabe, no puede hacerlo por un sin fin de razones burocráticas. Fue uno de los motivos por el cual se combatió y luego se estigmatizó negativamente, al Gral. Juan Velasco Alvarado; este militar, tenía la idea fija de alfabetizar cultural y cívicamente, hasta el último peruano que habitara el rincón más recóndito de su país.
            Juan Velasco Alvarado.                Libro de los reglamentos de la Reforma Agraria, implementada por el militar socialista, que a través de un golpe de Estado, gobernó en 1968-1975.


  En la década de los 60, surge un incipiente movimiento político de corte comunista-maoista, que se transformaría en el crónico dolor de cabeza para los peruanos - lejos de ser una alternativa de cambios hacia la justicia social - hasta nuestros días.
   Éstos, perderán poder de fuego y de terror, cuando las masas de trabajadores metropolitanos y rurales, comienzen a insertarse activamente y en forma conjunta, en la Política propiamente dicha; sin amenazas de violencia;  sin extorsiones; ni violaciones a los derechos de sus rivales. Los libros serán sus mejores armas, libros como: la Constitución Nacional; Leyes laborales, e Inteligencia Emocional, entre otros.

 Sendero   Luminoso
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Hay quién dice que el Perú es un bastión de la derecha, que allí el Socialismo real no tiene cabida. ¿Cómo saberlo, si el sistema político-cultural ha estado herméticamente cerrado? No es fácil - y en algunos casos, imposible - encontrar en sus librerías, bibliotecas y quioskos, literatura Marxista o simplemente Socialista moderna. El máximo referente vivo de la cultura escrita, es un político de marcada y confesada orientación neo-liberal (derecha), que pretendió ser Presidente, al candidatarse a tal investidura en 1990.
     
   Después del susto político que las ideas de Velasco Alvarado, provocara en las élites empresariales peruanas y EEUUnidenses, el sistema financiado y controlado por estos asustados oligarcas, se aprimoró de tal forma, que palabras como: Comunismo; Socialismo; Marxismo; Leninismo y Revolución, pasaron a, primeramente, estar prohibidas, luego se estigamtizaron al punto de convertirse en palabras esquivas, insultantes y temidas. Aún hoy, este absurdo convive en el día a día de los peruanos.
  Practicamente no existen medios de comunicación izquierdistas, ni radiales, televisivos y escritos ( este último, es el  que valientemente resiste en algunos bolsones populares, aunque con muy poca expresión comercial).
   La parte del Perú oculto, está paradojalmente escondido a cielo abierto. Porque no lo ve el que no quiere, o el que tiene vergüenza, o al que no le conviene, o el que cree que Dios Nuestro Señor se ocupará de ellos.
  El Perú, como todas las naciones sudamericanas tiene posibilidades de cambio, hacia la Justicia Social, hacia el rescate de los valores morales elementales. Debería allanar el terreno a esas posibilidades, dejando para tercer plano, superficialidades como la estética física y social; pasatiempos huecos, como juegos inútiles para el crecimiento intelectual; religiones snobs, prometedoras de falsos paraísos a cambio de diezmos obligatorios; programas televisivos y radiales ridículos, que empobrecen el intelecto de hombres y mujeres de todas las edades. Obsérvese que  los puse en un tercer plano, no en una erradicación (aunque esto sería lo ideal).
  Esas superficialidades, han sido proposital y cuidadosamente, impuestas a través de la TV, y revistas de papel con llamativos diseños y tentaciones nocivas para las buenas costumbres, y mejores convivencias.
   En conversación con mi cyberg-amigo peruano, he constatado una cierta falta de esperanza en esas posibilidades de cambios permanentes. Le he respondido que la esperanza radica en los cuadros de la juventud de su país. Son los jóvenes los que han sembrado semillas de revoluciones sociales sin armas metálicas, por todo el mundo, en los dos últimos siglos: Los estudiantes franceses a mediados del siglo XX; los jóvenes yuppies y hippys en EEUU, en la década de los 60 del mismo siglo; los estudiantes alemanes en la demolición del muro de Berlín, y en nuestra América, y aún en el siglo actual, sobran ejemplos del papel que los estudiantes  de diversas naciones protagonizaron, en profundizar cambios que existen hasta hoy.
   La juventud peruana, tiene tanta energía y madurez como sus hermanos vecinos, solo falta que despierte de la somnolencia que el brillo de las superficialidades provoca. Inevitablemente, es responsabilidad de los pocos jóvenes que ya despertaron, ayudarlos a salir de ese sopor embriagador. Por lo tanto, éstos tienen que comprometerse con mucha paciencia, en una tarea que no será fácil, ni rápida.

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  Walter E. Carena
  Twitter: @WCarena



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