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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Pueblos Sudamericanos: ¿Qué nos diferencia a los hispanos, de los lusos?

     
       Imágenes extraídas de Google

  No son muy grandes las diferencias: Comenzando por el idioma y terminando porque los hispanos nos consideramos hermanos, algo que no sucede con los lusos (Brasil). Al decir de algunos políticos brasileños "Brasil vive de espaldas a sus vecinos fronterizos". 
   Hace ya 8 años que vivo en Brasil; ya conocí 10 Estados, parte de los llamados "Atlanticos", por estar a orillas de este Océano; desde Río Grande del Sur hasta Alagoas, y parte de Minas Gerais.  
  Después de recorrer gran parte de Bahía, me establecí en las inmediaciones de Salvador, su Capital.   
  La política regional, ha sido mi pasión desde la época de estudiante, cuando me interesé por la Revolución Sandinista de Nicaragua. Y después de tantos años, he llegado a la conclusión de que América del Sur es muy diferente de las otras dos Américas. Cuando recuerdo que Simón Bolívar y otros tantos Próceres de este Continente, tenían como objetivo primordial unir a todas las Naciones en una Patria Grande, lo primero que me viene a la cabeza, es que esa unión sería mucho más viable y realizable, si comenzara entre las Naciones hispano- parlantes de la América Sureña. ¿Por qué?
   1º -  Como soy comerciante (peluquero) he tenido (y tengo) la posibilidad de conversar con unas quince (promedio) personas por día, de todas partes de Brasil, pues estoy en un lugar muy turístico y cerca de un parque industrial, cuyas empresas son nacionales y extrangeras y albergan miles de trabajadores de todos los niveles profesionales y de casi todos los Estados del país. Como no puede ser de otra manera, 80% de mis charlas con los clientes son basadas en la política regional. Lamentablemente, ese porcentaje también es del desinterés que las personas demuestran por la situación político-económico-social de los nueve paises que tienen frontera con este coloso de origen portugués; el 20% restante, se interesa porque ha conocido algunos de ellos, porque hace cálculos sobre las ventajas económicas de vistarlos o establecerse comercialmente, o porque es militante de alguno de los pocos (poquísimos) partidos de orientación izquierdista. El brasileño promedio es, a diferencia de los sudamericanos hispanos: Individualista.
   A nadie le interesa (80%), hoy por hoy, aquí en Brasil,  el estado de salud del Pte. Hugo Chávez, (hasta lo miran con desconfianza ); nadie ha escuchado alguno de los importantísimos discursos del Pte. Rafael Correa; desprecian el caracter firme y contestario de Evo Morales; ni siquiera saben cuales han sido los sudamericanos que fueron galardonados con un Premio Nobel; dicen que nunca oyeron hablar de Rigoberta Menchú; desconocen la mayoría de las capitales de nuestros países y tratan a Cristina Kirchner de maluca (loca). Si algún brasileño duda de mis afirmaciones, basta él mismo hacer su propia encuesta entre las personas con las que se comunica, y podrá corroborarlas.
   Carecen de ese sentimiento de empatía y solidaridad que nos caracteriza - más allá de las discrepancias ideológicas - a los sudamericanos hispanos entre los paises de la región. Dentro de Brasil, son ejemplarmente solidarios, receptivos, y nos reciben siempre con los brazos abiertos.
  Nos ofrecen oportunidades de trabajo y convivencia como en pocos lugares del mundo; nos abren las puertas de sus casas con total desinterés material, y nos hacen uno de ellos, rápidamente. Pero tal vez, esas virtudes no sean suficientes para fortalecer una unificación continental. Es el Gobierno brasileño quién ha contribuído en gran medida para la unión actual geo-política, y creo que debe partir también de él, la obligación de concientizar a su pueblo de que debe hermanarse con sus vecinos. Debería crear medios audiovisuales - como Telesur en portugués - con atractivas programaciones y noticieros regionales.
2º - También nos diferenciamos de América Central. A diferencia de Nicaragua, los paises que la integran han estado - y están - muy comprometidos con las inversiones económicas multimillonarias de los grandes consorcios multinacionales, tanto industriales, como inmobiliarios y mafiosos ( Eduardo Galeano ya nos ilustraba en "Las venas abiertas de América Latina", allá por los 70, esta dependencia). Es por este motivo que el Socialismo no se afirma, como en nuestro Continente, y se suceden gobiernos títeres, financiados por esos inversores. América Central aparece como un puente entre Norte y Sur; está bien que así lo sea, pues la rivalidad ideológica entre estos dos gigantes es de tal magnitud, que sería muy arriesgado el compartir fronteras terrestres. No se me escapa que aún quedan unos pocos países que prefieren mantenerse apartados del término rivalidad con el Norte, pero es evidente que esa preferencia comienza a debilitarse cada año que pasa.
   Pasará mucho tiempo, antes que América central se vea libre de ese lastre secular. Mientras tanto, los del Sur debemos fortalecernos en grupo; amalgamarnos ideológicamente para estar protegidos contra las aventuras guerreristas, que puedan venir desde afuera. De esta forma, una vez fortalecidos por la unión incondicional, podremos nivelar la balanza de poderes en nuestra hermana América Central. 

  Walter E. Carena
  Twitter:@wcarena 

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