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martes, 1 de enero de 2013

Consumismo supérfluo

Consumismo = Desintegración familiar.

   
Imágenes extraídas de Google.

                                                            
  El divorcio, separación, emigración y desvío de las buenas costumbres entre padres e hijos, hoy es, en una amplia mayoría, consecuencia directa del consumismo desenfrenado , impuesto casi a la fuerza (solapada) por un sistema económico absolutamente egoísta, mezquino e inhumano, llamado Neoliberalismo.
  Para que unos pocos miles de magnates empresarios de las más diversas ramas de la Industria y de la Economía, puedan continuar coleccionando billetes verdes, propiedades y vicios materiales inagotables, la sociedad en su conjunto debe vivir esclava del consumo.
    
  El gran poder que tiene la TV, es pocas veces detectado por las personas, que no se detienen a pensar que las empresas entran a sus casas y comienzan a repetir: ¡Oferta del día. XXX por $x$x. Es solo por hoy. Corra ahora mismo, antes que se agote y lleve el suyo!. Yo lo oigo en las emisoras de AM y FM, en la TV; lo leo en diarios, revistas y panfletos. Y la mayoría de los artículos, ya los tengo - todo el mundo los tiene -. Pero casi todo el mundo corre a comprar lo ofertado. Porque es barato, moderno...y porque es el último día.
  El crédito, en las modalidades más creativas, ha permitido lo que hace seis décadas era imposible para un ciudadano de clase media para abajo: Poder de compra superior a lo que se gana.
  Todo lo referente al Status Quo moderno, a la diversión, al egocentrismo y al falso Poder de sentirse superior a los demás, ha sido inculcado psicológicamente por los medios de comunicación antes nombrados.  Con el único fin de lograr que la gente sienta la  urgente necesidad de ganar dinero, estopín imprescindible  para provocar la desintegración familiar.
  
  De manera contínua, se inventan a cada segundo innumerables artículos ( en su mayoría, totalmente inútiles para la ampliación de conocimientos y mejoras en la calidad de vida ), que activan en el cerebro de las personas, el deseo incontenible de adquirirlos.
  El salir de compras, se ha adoptado como terapia anti-stress para las mujeres. También para los hombres, niños y adolescentes, que se están sumando a este absurdo tratamiento con el mismo fin. Lo que a la larga, acaba generando mucho más que un simple Stress; es a la hora de pagar lo adquirido, algunos días más tarde, cuando se cae en la realidad fatídica de que no basta con trabajar 8 horas, o con tener un solo empleo: Es cuando las horas de trabajo comienzan a disgregar al núcleo familiar. 
   No es difícil darse cuenta de esta realidad, basta analizar el motivo fundamental (cuando no se trata de infidelidades) que lleva a las discuciones en las parejas entre sí, y/o con sus hijos:
  Muchas horas fuera de casa.
  Ausencia de los protectores originales (padres y madres), cuando los niños se sienten amenazados o solitarios.
  Agotamiento mental y físico  de uno o ambos cónyugues, lo que deriva en no prestarse a si mismos o a sus hijos, el tiempo perdido en casa, y que fuera utilizado para ganar más dinero y poder continuar consumiendo.
  Un cónyugue - o ambos - siempre está a la defensiva con el otro, pues ganar su propio poder de compra, implica  independencia, muy necesaria para sentirse el Jefe de la tribu.
  El hombre se ve obligado a renunciar a algunos privilegios domésticos decretados por una sociedad ancestral y machista, lo que genera una  frustración, que aunque siendo muchas veces disimulada, es pocas veces superada.
   La mujer, viéndose económicamente independiente y en cierta forma libre de sus obligaciones, decretadas por esa sociedad ancestral y machista, adquiere sentimientos de poder, no siempre dejados de lado en pro de la armonía familiar. Y acaba afiliándose a ideales feministas.
  No todo está perdido como pueda parecer. De momento que las parejas perciban que son poseedoras de la capacidad de razonar con inteligencia y empatía uno por el otro - y por su prole -, con seguridad se darán cuenta que no vale la pena - por ser muy estúpido - renunciar a los sentimientos de amor y felicidad, en favor de ganar dinero para ser mal gastado. Los seres que han elegido para formar su clan, merecen mucho más atención y respeto que los artículos que ayudan a enriquecer empresarios ambiciosos y ferozmente voraces.
  Y parafraseando a Martin L. King (con excepción del tiempo en el verbo tener), Yo tengo un sueñoUn sueño, en el que veo a las personas curándose de esa dolencia epidémica, paulatimente. En el que se utilizan medios - mucho menos nocivos para la salud familiar - en crear fuentes de trabajo a gran escala,  con respeto a la dignidad y a la calidad de vida del ser humano.

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  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena
 
    

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