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sábado, 2 de marzo de 2013

Socialismo del siglo XXI, no es Comunismo...
ni Stalinismo, ni Leninismo...es Revolución!
 

        
Heinz Dieterich Steffan

  Los devotos del Capitalismo Neo-liberal, se  refieren al Socialismo, cualquiera que sea su modalidad, de comunismo y de todos los ismos asociados a éste, con cierto y proposital grado de negativismo. Y todo ese negativismo, fue inducido por políticos y medios de comunicación masivos eeuunidenses, o sus seguidores en todo el mundo. 
A continuación, dejo una copia de Wikipedia, donde encontré la explicación más acertada de este concepto nada nuevo:
  
Socialismo del siglo XXI
 
El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan.1 El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.
El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que bebe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich profundiza la teoría marxista y la actualiza en el mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.
En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.2
En un Aló Presidente en el 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal,3 en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual.
Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más expedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo.

Hugo Chávez y El Socialismo del Siglo XXI

Actualmente el gobierno de Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, plantea estar avanzando hacia el Socialismo del Siglo XXI". Efectivamente se ha avanzado en el eje del desarrollismo democrático nacional y regional, pero aún falta dar el paso a la implementación efectiva de los otros ejes, instituciones pilares del Socialismo del Siglo XXI. El mandatario Rafael Correa, presidente de la República de Ecuador, y movimientos sociales ecuatorianos ya han manifestado su entendimiento y voluntad de generar e implementar un proceso que conduzca a Ecuador hacia la institucionalidad del Socialismo del Siglo XXI.
A comienzos de 2007, el presidente venezolano mostraba sus referencias teóricas, frente a la cúspide eclesiástica de su país expresó «Les recomiendo a los obispos que lean a Marx, a Lenin, que vayan a buscar la Biblia para que vean el Socialismo en sus líneas, en el viejo y nuevo testamento, en el sermón de la montaña.».5 En el mismo acto, Chávez afirmó compartir ideas trotskistas, como la revolución permanente.6
Chávez ha afirmado que el Socialismo del Siglo XXI acepta la propiedad privada7 (a diferencia de la postura marxista-leninista.8 9 ) y debe nutrirse de las corrientes mas auténticas del Cristianismo, dentro de una democracia participativa y protagónica y debe conjugar igualdad con libertad.

Críticas

El proyecto de Economía de valores no está profusamente detallado en el Socialismo del Siglo XXI, ni considera el grado de complejidad de determinados trabajos que exigen especializaciones científicas, y cuyo tiempo de trabajo no puede ser valorado de la misma manera que los trabajos no especializados. Tampoco considera el valor físico de la producción energética sobre el consumo energético de un determinado trabajo, conocido como tasa de retorno energético (TRE), algo fundamental para el desarrollo social, tecnológico y humano de una sociedad. Aunque los partidarios manifiestan que "el único problema que tiene es la definición del número de insumos que entran en el cálculo. Esto es un problema metrológico, es decir, de consenso y estandarización, que aparece en casi todas las mediciones científicas"
La gran mayoría de las críticas al Socialismo del Siglo XXI provienen de sectores de derecha, que acusan al movimiento de defender ideas "caducas" y "perimidas".,15 si bien también hay sectores de la izquierda, que lo consideran un socialismo falaz[cita requerida].
De los personajes que se han mostrado abiertamente en contra del Socialismo del Siglo XXI podemos encontrar a José María Aznar, ex-presidente español del Partido Popular, que lo calificó de aburrido[cita requerida], de "coartar las libertades" y de "no respetar la ley.16 Algunas fuentes venezolanas han acusado a José María Aznar de financiar una campaña de difamación a su gobierno a través de la empresa Repsol.17
El Arzobispo de Mérida, Mons. Baltazar Porras, opinó que el socialismo del siglo XXI es indefinido ideológicamente, que busca "distraer la atención" y "parece más bien un supermercado". Para el Arzobispo, otras características de este socialismo son el populismo, el autoritarismo y el militarismo.18
Hay también quienes piensan que el socialismo del siglo XXI se ha convertido en un arma populista[cita requerida]; además el Socialismo del siglo XXI pretende instaurar lo que llaman la economía equivalente, en donde cada ciudadano obtiene sus ingresos a partir del intercambio de tiempo empleado para realizar un producto o servicio y en este marco los ciudadanos pierden la facultad de decidir cuanto vale su trabajo.19 El socialismo del siglo XXI es un estado interventor y en opinión de la liberal Escuela Austriaca, el intervencionismo impide la libertad, el desarrollo económico y social.[cita requerida]
También el escritor y militante liberal Mario Vargas Llosa ha mostrado su opinión contraria en diversas publicaciones hechas en periódicos latinoamericanos.

Economía de equivalencias

Dieterich en el Socialismo del Siglo XXI propone un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales.
Propone lo que denomina una economía de valores fundado en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría sencillamente por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio;4 además de los valores agregados a dicho trabajo, es decir, el tiempo de trabajo que se usó para producir las herramientas o servicios que se emplean en el trabajo mismo, lo cual a su vez lleva a un ciclo complejo de tiempos de trabajo sumados recíprocamente. Para solucionar el problema práctico que implica la teoría de la Economía de valores Dieterich sugiere usar la Rosa de Peters.
Para Dieterich, el modelo de mercado ha puesto su atención principalmente en los alcances de la ganancia y la propiedad, desvirtuando completamente el sentido de la economía. En este sentido, el modelo responde a lo que denomina "crematística", una perversión de la economía donde el acento está puesto en la ganancia. Según él, la economía política no debe operar como la forma en que unos pocos se hacen ricos, sino con un criterio de productividad.
En este sentido, el precio, como principio operativo y cibernético de la economía, determina dónde invertir, por cuanto trabajar, cuanto y qué comprar, cuánto y cuándo ahorrar y es, por lo tanto, la hebra ordenadora del sistema.
Para que el mercado funcione eficientemente, debería existir el suficiente poder adquisitivo para comprar, una formación libre del precio, un mercado que no sea monopólico y un Estado de derecho eficiente y no corrupto.
Ante la eficiencia ordenadora del sistema de libre mercado, la planificación de un modelo socialista resulta insuficiente y deformadora de la interconexión en un mundo globalizado. Así, los incesantes intentos históricos para remediar las injusticias de la economía de mercado han fracasado sistemáticamente. Las correcciones del sistema a través de la educación, la redistribución estatal, la expropiación y la democracia obrera, no han resuelto satisfactoriamente la eficiencia cibernética que el modelo de libre mercado impone en las redes globales.
El modelo del socialismo del siglo XXI debería estar basado en una ecuación donde el valor (precio) del producto, se vinculara la equivalencia sobre los tiempos de producción y a la democracia participativa. De esta manera, la redistribución y los cambios a nivel de educación deberían recoger los intereses reales de las personas que estructuran y definen los sistemas político-económicos. Para Dieterich, el socialismo del siglo XXI es la ampliación y profundización de la democracia participativa, donde las dimensiones de lo cotidiano, lo estético y lo racional-crítico deben estar incorporadas al cambio social.

 
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  En realidad, el Socialismo del Siglo XXI sudamericano, no es otra cosa que Revolución Social. Una revolución, en la que los cañones se mantienen silenciosos y fríos; donde no hay matanzas de civiles ni de militares; donde la sombra de la tortura no cae sobre nadie, y el terrorismo está permanentemente ausente. Una Revolución que se va desarrollando en las urnas electorales, y se va haciendo pacíficamente en cada hogar; en cada Escuela; en cada Hospital; en cada Cuartel...y en cada cabeza.
   Se trata de un nuevo socialismo, que se podría decir que es híbrido, pues reúne lo positivo del clásico Capitalismo, con lo más escencial del Socialismo; pone los rendimientos económicos del primero, al servicio del segundo. En realidad, no es otra cosa que lo que propuso Karl Marx en "El Capital". En pocas palabras, y al grosso modo, es lo que viene haciendo Chávez: Con el dinero generado por la venta del petróleo, organiza y asegura una buena calidad de vida para su pueblo. Es lo mismo que sucede con los otros gobiernos que transitan por la misma línea.
  Es un nuevo Socialismo, porque es autótono sudamericano. Adaptado a los nuevos tiempos, y a las nuevas costumbres de cada uno de los países integrantes del bloque Bolivariano. También lo es, porque se construye dentro del propio sistema de Derecho. Algo inédito que obliga a reflexionar: Revolución pacífica hecha con la mayoría del pueblo, sin injerencia foránea y con las FFAA en silencio.
  Video:  "Qué opinaría Marx de los "Comunistas"? Recomendado por mi amigo Walter Andres.

 



  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena 

3 comentarios:

  1. Jajajaja los austriacos todo lo quieren resolver con libre mercado y la mano invisible. Lo curioso es que cuando no entienden algo lo llaman mano invisible. EL capitalismo es malo, tampoco lo creo hay paises que ha funcionado obviamente. Pero son excepciones a la regla y son paises muy evolucionados. Y aunque ud me oide por decir esto los nordicos son un buen ejemplo de esto.

    Ahora nosotros no somos nordicos y deberemos buscar un modelo que se acomode a nuestra realidad tan mezclada y en ocasiones extrema. Y si me parece que el socialismo es un buen camino. Ojala que esta vez no lo arruinemos.

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  2. Por tu afán de admirar a los vikingos, ya sé quién sos "nada-hombre". Lo que los austríacos han hecho - o hacen - nada más sirve para que no se crea que el término nació por estas bandas. El Socialismo del Siglo 20 sudamericano, es único, y no se copió de nadie,es 100% chavista!

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  3. Uno de los problemas de los economistas austriacos es que suelen ignorar la evidencia, lo que les convierte en una secta.

    http://www.rankia.com/blog/comstar/1398633-jesus-huerta-soto-austeridad?page=3

    Capitalismo y socialismo, ¿son lo mismo?

    http://www.rankia.com/blog/comstar/1256517-capitalismo-socialismo-son-mismo

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