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lunes, 22 de abril de 2013

Hombres que golpean mujeres
¿Qué hacer con ellos?

  
 Imágenes extraídas de Google

La violencia no es algo normal y tampoco algo que se olvide o termine de repente. Deja huellas muy profundas tanto físicas como emocionales. Si sufres violencia busca ayuda, nunca es tarde. Comunícate a la Línea Vida Sin Violencia del  Inmujeres, cada llamada es confidencial y tienen servicio las 24 horas, los 365 días del año. Puedes marcar desde cualquier teléfono de forma gratuita: 01-800-911-25-11.

   Justificaciones
   
  Las justificaciones se suman por cientos, ninguna de ellas  tienen solidez psicológica, por lo que terminan siendo apenas excusas vacías. 
  De momento que   La violencia no es algo normal, la única respuesta objetiva, es que el hombre que golpea a una mujer (o a niños), es un anormal. Algo poderosamente negativo, ha invadido la mente del sujeto en cuestión. Obviamente, se trata de traumas psicológicos o de anomalías en la producción de substancias químicas naturales en una determinada área del cerebro.
  De modo, que no existen "justificaciones", sino causas. Las causas pueden ser tratadas, pero solo si el paciente acepta  sinceramente su condición de "golpeador cobarde" - algo muy difícil de conseguir, pues él está convencido que de hacerlo, su ego destruirá su autoestima y condición de sexo fuerte - y la vergüenza le haga clamar por ayuda, primer paso para activar su empatía y provocarle remordimientos. 
  Sigmund Freud, sostenía que la mayoría de los traumas en individuos adultos, habían sido  provocados en la infancia o la adolescencia. No estaba equivocado. A modo de ejemplo, cito a continuación un caso real que tuve oportunidad de atestiguar:
 Damián, era un niño de cuatro de años de edad, siendo el mayor de sus tres hermanos, sentía en su interior, que él debía ser el hijo más importante para su madre - algo que los analistas suelen llamar de "Síndrome del primogénito" -. Rómulo, el hermanito que le seguía en edad (un año menor), tenía una belleza facial, que llamaba la atención a todas las personas que se le acercaban.
  Damián comenzó, a esa temprana edad, a escuchar y ver halagos y felicitaciones a su madre, por tan hermosa "creación". Las personas que hacían eso, nunca imaginaron que estaban provocando el orgullo de la mamá, y unos celos incontrolables en el hermano mayor de tan bella criatura. A partir de entonces, Damián sentía la necesidad de llamar la atención de su madre ("¡Ey, yo también estoy aquí y soy tu hijo!" - figurado). La única forma en que podía hacer tal cosa, era haciendo travesuras. A esa edad, podemos inferir que inconscientemente, las travesuras cumplían dos cometidos: punición y atención.
  Punición porque Gloria (la madre), no sabiendo dominar el orgullo que la hermosura de su segundo hijo le causaba, claramente lo trataba con más devoción que al resto de sus hijos, los cuales - excepto el mayor - parecían no notar, o no importarles esa inconsciente y fatal actitud. A medida que las travesuras se sucedían, Gloria iba perdiendo la paciencia. Hasta que un trágico día, resolvió aceptar la oferta de su madre: llevarlo a su casa, para criarlo  en un hambiente más severo, no con apremios físicos, sino con la imposición de límites y normas de conducta. Madre e hija, nunca imaginaron que Damián dejaría de hacer travesuras, pero que al reprimirle la única forma de expresar su descontento, por la "injusticia" que su mamá cometía con él al preferir a Rómulo, se transformaría en un eterno deseo de venganza.
  Con el pasar de los años, Damián mal podía disimular los ya petrificados celos hacia su hermano. El amor natural que sentía por su madre, y el deseo de venganza hacia ella, crearon un conflicto en su interior, del que resultaron dos sentimientos antagónicos - pero amalgamados - hacia la mujer como género, y no como madre (por ser ésta, prohibida de ser odiada). Como ya se debe adivinar, Damián hizo todo lo posible para "vengarse" de Rómulo, y se transformó en un golpeador de mujeres.
   Este caso, no es un caso raro. Sorprendería mucho, si se pudiera constatar  la cotidianidad del mismo. Felizmente, no todos producen golpeadores de mujeres.
    Existen innumerables casos que envuelven conflictos emocionales entre hijo y madre, y que son superados a medida que el sujeto va adquiriendo experiencias en la vida, pero cuando esto no es suficiente, estamos ante un potencial compañero violento.
     También existen los que ven a la mujer no como una compañera de vida, sino como a una pocesión, algo que le pertenece por derecho propio, con lo que puede hacer lo que bien le plazca, reaccionando con violencia cuando encuentra resistencia, para doblegar por medio del terror. Si bien esa conducta, en algunos casos obedece a traumas en la infancia, en la mayoría de ellos, es simplemente machismo cavernícola, y la Justicia debe golpearlos más duramente de lo que ellos golpean a sus compañeras.
  La Justicia debe  implementar enmiendas en el código penal que clasifique los casos de violencia contra la mujer; debe tratar estos casos con más rigor, para que los que deseen levantar los puños contra ellas, piensen en las consecuencias legales que deberán enfrentar por sus agresiones.
   No pueden quedar impunes, nuestras madres, hermanas, hijas y compañeras, merecen más protección de parte del Estado.

                           *                 *               *

  Walter E. Carena
   Twitter: @wcarena   
 

1 comentario:

  1. Muchas veces las mujeres son golpeadas porque lo permiten,la primera vez que la golpean tiene que reaccionar y tal vez nunca mas se atreva a hacerlo el cobarde que la agredio.Los hombres que golpean a la mujer tienen que ser castrados,no son hombres,se olvidan que fueron engendrados en el vientre de una mujer,que están en este mundo gracias al sufrimiento que una mujer tubo durante el embarazo y el parto y que están vivos gracias a que fueron amamantados ppor una mujer,totdo esto tienen que enseñarle mientras van creciendo para que valoren a la mujer cuando son adultos.
    Juana Cañete

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