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jueves, 4 de abril de 2013

Vida (consciencia) después de la muerte.
Una milenar  y aún actual controversia

   
Imágenes extraídas de Google

Hawking: "La vida después de la muerte es un cuento de hadas."
 
Londres -  El astrofísico Stephen Hawking, de 71 años, dijo en una entrevista con el diario británico The Guardian, que la vida después de la muerte es solo un "cuento de hadas" para personas con miedo a morir.
Hawking, uno de los científicos más conocidos del mundo, sufre desde los 21 años de edad los efectos de una enfermedad que le impide el movimiento y que, según los médicos, debió haberlo matado pocos años después de los primeros síntomas, pero que de acuerdo al astrofísico, le permitió disfrutar más de la vida.
"Yo viví con la perspectiva de una muerte inminente los últimos 49 años. Ahora no tengo miedo de la muerte, pero tampoco tengo prisa en morir. Tengo mucho que hacer antes", dijo al diario.
"Considero al cerebro como un computador que dejará de funcionar cuando sus componentes fallen. No existe el cielo o la vida después de la muerte para los equipos rotos, se trata de un cuento de hadas para la gente que tiene miedo a lo oscuro" dijo el científico.
En el 2010, Hawking publicó el libro The Grand Desing, que establece que no hay necesidad de un creador explicar la existencia del universo. Las declaraciones van en contra de sus libros más famosos "Una Breve Historia del Tiempo", ahora revisado y titulado "Una Historia Breve de Tiempo", de 1988 en colaboración con Leonard Mlodimow.
En los años 80, Hawking dijo que una teoría del todo, que Einsten buscaba y que podría  explicar todas las fuerzas y las partículas del universo, sería lo que llevaría al hombre "a conocer la mente de Dios".
 (http://www.taringa.net/posts/info/10654101/La-vida-despues-de-la-muerte-es-un-cuento-de-hadas.html) 
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   No restan dudas, de que solo sabremos quien tiene razón cuando vivamos la experiencia, aunque tal vez nunca podamos compartirla.
   Se han escrito innumerables libros, filmado cientos de películas y 
organizado otras tantas palestras-debates, en los que se afirma que existe vida después de la muerte. Son tan escasos, como poco publicitados los trabajos y conferemcias a respecto de lo contrario: que no existe consciencia después del óbito (¿será porque es poco redituable, ya que la mayoría de las personas prefiere creer que  en la Vida Eterna ?)
   Todas las religiones predican sobre ella, sobre el Paraíso y El Infierno. Sin esta premisa, las religiones no tendrían sentido, al menos no como las conocemos hoy.
  Siempre me he preguntado: ¿Por qué las personas le temen tanto a la muerte? ¿Ese temor, ha sido inculcado propositalmente?
  Es obvio que nuestra existencia se debe a una dualidad elemental: Vida y Muerte. Nada puede morir sin antes haber tenido vida = la muerte no existe sin la vida. ¿La muerte, no debería existir?  La vida infinita - aunque sea en otra dimensión - ¿sería un hermoso sueño hecho realidad? Son preguntas que todas las personas deberían hacerse...sin temerle a la lógica, a la objetividad, a las respuestas.
   Lo que es comprensible, es que se le tema a una mala muerte: sufrimiento y dolor en la agonía. Sin ésta última, la muerte sería apenas el final de una aventura; la interrupción inesperada del paseo por la tierra física; dormirse para siempre, mientras esperamos llegar a destino.
  No serán las religiones, quienes encuentren la fórmula para que no duela morirse, será la Ciencia. Ya lo está logrando. Las primeras, necesitan del dolor físico (principalmente ajeno) para efectivizar la inducción mediante el sufrimiento. 
  La peor película sobre Jesucristo que ya vi, fue "La Pasión de Cristo", dirigida por Mel Gibson. A los pocos días de su estreno (2004), vi hombres y mujeres llorando en la sala del Cine, mientras el actor era salvajemente torturado por más de media hora. Apuesto a que más de uno de los espectadores, besó, en los días que se sucedieron, los pies del galileo, en algún templo cristiano de la ciudad.
   Nunca había visto tanta morbosidad en un film comercial; tanta saña convertida en diversión por los torturadores; tanta exageración creada por su director y su productor.
   En el primer lustro de los 80, viví en la metrópolis de São Paulo.       Allí, tuve un vecino de origen libanés, con el que me encontraba casi todas las noches en una Lanchonette, a una cuadra de mi casa. Entre algunas cervejas y tiragostos (cervezas y tentempiés), nos enfrascábamos en temas sobre política  - por esos tiempos, era el tema de casi todo el mundo, pues se avecinaba  el fin del Estado Policial, y el regreso del Estado de Derecho -. Uno de esos días, nos desviamos hacia la religión. Él había sido musulmán cuando residía en la lejana Al Joumhour, hasta que a los 39 años de edad se embarcó en un buque rumbo a Buenos Aires, pagando el viaje como ayudante de cocina. Al llegar al puerto de Santos  (Brasil), se apasionó por las playas y por la simpatía  de los brasileños,y resolvió quedarse a conocer y disfrutar del lugar por un tiempo. Cuando yo lo conocí, tenía ya 73 años de edad, y jamás continuó el viaje hacia el Río de la Plata. Nuestro coloquio sobre religión se puso muy interesante cuando me relató que el año 1947, una información se escuchó en la radio comunitaria de su aldea, que aseguraba que unos pastores de cabras habían encontrado dentro de una caverna del Mar Muerto, unas ánforas de arcilla conteniendo un considerable número de papiros antiguos, en un sorprendente buen estado de conservación.
  Para mi sorpresa, me contó que las autoridades de AL Karak fueron las primeras que le hecharon mano, y se apresuraron a traducirlos, trayendo de Madaba a un profesor de Historia Lingüística, formado en Siria, el que no tuvo mayores dificultades en traducir una buena parte de los pergaminos. Lo que realmente me sorprendió, fue la "confesión" de lo que estaba escrito en uno de los pergaminos sobre la crucificación del Cristo:  "Jesús se recusó a cargar su propia cruz, no es como lo dice la Biblia y el Cristianismo - contó mi vecino - Lo golpearon hasta que perdió el conocimiento, para obligarlo a cargarla; lo mojaron hasta que despertó, y continuó negándose; volvieron a golperle hasta que se desmayó nuevamente y jamás lograron despertarlo. Lo cargaron y lo crucificaron inconsciente, o muerto."
  Cuando le pregunté como se había enterado de esa traducción, me respondió: "Todos los habitantes del Líbano y Jordania lo sabían, las radios lo noticiaban, muchos ni siquiera habían oído hablar alguna vez del Galileo crucificado. Se comentaba en las ferias, en las cantinas: los judíos habían crucificado a un musulmán, en una época antigua; otros decían que se trataba de un judío que se proclamaba rey, y quería usurpar el trono de los Rabís. Los papiros anduvieron de mano en mano, dentro de un baúl de madera de pino. Cada uno que los compraba, los revendía por una suma mayor.  La vida por entonces se complicabaporque la ONU estaba preparando el Estado de Israel y todos hablaban de guerra. La corrupción de las autoridades no permitió que los escritos quedaran a resguardo, querían hacer dinero con ellos, se los habían confiscado a un infeliz mercader, y estaban en su poder, cuando estalló la guerra del 48. Después de esta, ya nadie recordaba los papiros, no se habló más de ellos, ni siquiera yo volví a hacerlo, hasta hoy."
   A partir de ahí, comencé a releer el Nuevo Testamento, tratando de encontrar alguna pista sobre la veracidad del relato del emigrante libanés. Por cierto, que no hallé nada que me hiciera aceptar aquella historia como cierta, y la archivé en mi memoria por varios años.
   Actualmente, analizando algunas actitudes del Nazareno relatadas en la Biblia (enfurecido, les gritó a los mercaderes que hacían su feria a las puertas de la  Sinagoga, y los hechó violentamente; detuvo a los gritos y con furia a unos hombres que lapidaban a una mujer) me parece coherente, que se haya negado a servir de diversión a los soldados romanos y a los clérigos judíos que lo habían acusado de subversión. Habría preferido morir, antes de convertirse en un despojo ensangrentado, para espectáculo de unos, y sufrimiento de otros.
   Si esa versión, formara parte del Nuevo Testamento, el cristianismo, en todas sus formas, no podría decir que el dolor y el sufrimiento lavan los pecados y purifican el alma.
   La vida, suele ser hermosa, tanto, que hasta los que sufren se aferran a ella. Pero todos, debemos aceptar que la existencia de nuestra dualidad es universal. Que Dios, o El Creador o La Madre Naturaleza, lo han hecho así, porque no es posible hacerlo de otro modo.
  La muerte es tan natural como la vida; el desafío, siempre fue aceptarla de buenas maneras, sin temor y con agradecimiento por haber existido, por haber estado presente en la dimensión física, consciente de ello, hasta el último respiro.

   Walter E. Carena
   Twitter: @wcarena.    
    

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