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martes, 18 de octubre de 2016

¡Alegría de vivir!

 



¿Bajón...?  

   Siempre es igual, se habla de "bajón" cuando las cosas suceden en contra de nuestros deseos y/o objetivos; "bajón" es no tener tiempo o dinero para disfrutar de un fin de semana como quisiéramos; "bajón" , le llamamos a lo que sentimos cuando nos damos cuenta que la persona que tanto amamos y elegimos para acompañarnos hasta el último suspiro, antes de retirarnos al descanso eterno, ya no nos corresponde sentimentalmente, que sus sentimientos cambiaron y ya no son tan profundos; "bajón" crónico, es cuando creemos que la vejez llega acompañada de la soledad.
  Pero si analizamos esas situaciones "negativas", a las que llamamos de "bajones", vamos a descubrir que si realmente no las merecemos, son todo lo contrario:  totalmente positivas.
  A causa de los "bajones", luego tenemos situaciones mejores, más gratificantes de las que habíamos programado. La clave, es tener consciencia de ello, y saber esperar. Parece ser una Ley universal, siempre sucede así.
  Si nos hacemos una autocrítica, del pasado y del presente - donde estamos; cómo estamos; cómo hemos llegado al presente - salvo que estemos en muy malas condiciones emocionales, veremos que ese tan mentado "bajón", no es más que una queja sin soporte, sin razón de ser: nuestra buena salud, el lugar que estamos disfrutando porque lo elegimos para vivir, nuestros pensamientos positivos y altruístas, los amigos que hemos cosechado con el pasar del tiempo, y lo más importante: la consciencia de que estamos de paso; de que en algún momento nos tenemos que ir, para dejarles el lugar a nuevos seres; de que el día de la partida hacia el sueño eterno, estaremos plenamente preparados y agradecidos por haber estado, por haber significado algo para alguien, por haber tenido la oportunidad de transmitir nuestras experiencias a las generaciones siguientes. De que  la muerte no solamente es inevitable, sino estrictamente necesaria. Al aceptar esta condición, estamos haciendo gala de la máxima expresión de dignidad y alto nivel de coheficiente intelectual.
   Las religiones se han esforzado (y abusado) en aliviar el temor a la muerte. Nadie que se precie de ser inteligente, altruísta y poseedor de un alto grado de  dignidad, debe temerle a la muerte. Todo lo contrario, debe anhelar una buena muerte. Ésta es necesaria, tanto como la vida misma. Una buena muerte, significa no dejar deudas emocionales, morales y/o espirituales. Las materiales no cuentan.
  El gran bajón, por la tanto, se manifiesta en el momento en que nos encerramos en las frustraciones por los objetivos inmediatos no alcanzados.
   Nos olvidamos que la vida vale la pena - a pesar de los pesares -; nuestro pasaje por la dimensión consciente, es tan importante para la fluidez de la vida universal, como el oxígeno que nos ha mantenido vivos por millones de años.
  La vida es muy bella, pero aceptar el fin de la misma - cuando este llega naturalmente - es mucho más gratificante.

Vea también: Sexo: Anomalías y tabúes
http://unisudamericana.blogspot.com.br/2013/06/sexo-controversias.html 



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    Walter E. Carena
   Twitter: @wcarena

                     

  
 


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