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viernes, 17 de marzo de 2017

UBER: ¿UN BUEN NEGOCIO?

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Un buen negocio...
...tal vez para algunos. Para los tradicionales trabajadores del taxi, no lo ha sido. Principalmente por la traición de quienes los representan: Sindicatos del Taxi.
 

  Esta irrupción de las aplicaciones de transporte alternativo, tiene su lado bueno hasta para los propios taxistas. Pasado el impacto (y la bronca) de la llegada de esta modalidad, el gremio y los sindicatos de los taxis deberían replantearse la forma de trabajar. Pues hasta ahora, en la mayoría de los países deja mucho que desear: en atendimiento al pasajero; en ética y estética personal en horas de trabajo; en honestidad profesional y moderación en los reclamos laborales. 
   Lo que todos deben aceptar - aunque doloroso sea - es que estas empresas llegaron al mercado mundial para quedarse; por lo tanto no se debe gastar tiempo, energía y salud en combatirlas, sino en imitar y/o mejorar el servicio prestado.
  
Traición sindical.
  Como bien lo expresa el trabajador entrevistado en el video, los que representan a los obreros del taxi, han sido "caguetas".
  Yo, personalmente trabajé en el taxi  en Montevideo, durante casi dos años (2014-2016). Una de las primeras cosas que hice al iniciar mi nueva profesión, fue afiliarme al Sindicato (SUATT); más para ver por dentro el modus operandi, de esta organización, que para buscar protección de derechos laborales. Menuda, no fue mi decepción.

  

   Por aquellos días comenzó, a nivel mediático, a hablarse de la llegada de la aplicación UBER. Todos sabíamos de qué se trataba por las informaciones que teníamos provenientes de San pablo -Brasil; París, Francia; Madrid, España; México, México, etc, etc.
  Cuando yo oí por primera vez por la radio FM, de que representantes ejecutivos de dicha empresa ya estaban en la ciudad, esperando una entrevista con el Intendente Daniel Martínez y el Secretario de Transporte de la IMM (Intendencia de Montevideo), corrí a apersonarme en la sede del Sindicato para saber qué medidas habría que tomar como protesta inmediata contra las negociaciones entre ambas entidades. La respuesta de los responsables del SUATT, fue ambigua: "No te preocupes, eso no va a salir, la IMM no lo va a permitir", y se quedaron de brazos cruzados sin tomar medida de protesta alguna.
  Confieso que ese día - como socialista que soy - le dí un voto de confianza al Sindicato y a la IMM.
  Un par de días después, cuando escuché por el mismo medio que los jerarcas de la Intendencia estaban sentados negociando con UBER, no pude esperar y llamé a los "compañeros" del SUATT, para saber a qué hora, y en qué lugar sería la concentración de repudio a esta negociación. La respuesta fue exactamente la misma que la anterior.
   ¿Resultado? UBER no solo consiguió la autorización para comenzar a operar en la ciudad, sino que el Banco de Seguros del Estado les facilitó los trámites obligatorios para su funcionamiento.
   A partir de entonces, el SUATT comenzó una andanada de protestas como paros semanales, e incentivo a la violencia por parte de los trabajadores hacia los conductores de la aplicación. Con las nefastas consecuencias de la pérdida de horas de trabajo de los obreros, y la detención por parte de las autoridades policiales de los agresores, a veces heridos y humillados; mientras los incentivadores tomaban mate en la sede, mirando por TV los desmanes callejeros.
  Hoy casi tres años después, UBER se ha fortalecido, hasta el punto que otra aplicación (CABIFY) llegó últimamente para repartirse el mercado de la modalidad... y el SUATT continúa con su inútil y patético modus operandi del principio. Lo que nos hace pensar si esta organización no ha recibido, al igual que los políticos de la IMM obscuras compensaciones para que el camino de sus negocios sea allanado prolijamente por parte de los primeros, y caóticamente por parte de los segundos. 


  

  Opciones.

  He hablado con varios propietarios y trabajadores del taxímetro, con algunos gremialistas y sindicalistas que se mantienen fieles a los principios altruístas que los motiva a pertenecer a dichas entidades. 
  A pesar de las variadas sugerencias para mejorarlas y "limpiarlas", en todas se trasluce una idea común que soporta dos posibilidades, a saber: Elecciones con candidatos totalmente nuevos en cargos ejecutivos, o la formación de nuevas entidades a-partidarias, plurales, y con administradores que no estén afiliados a partidos políticos, ni ocupen cargos públicos dependientes de ninguno de los tres Poderes del Estado, ni de administraciones municipales de ninguna índole. 
  Estas opciones son coherentes y prometedoras, siempre y cuando no sea el hombre colectivo la causa de tales males, claro está.

                  *                    *                    *

Walter E. Carena
Twitter: @wcarena



   



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