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viernes, 28 de septiembre de 2012




¡Juventud... divina esperanza!  II - Chile.
La mejor energía es la juvenil.


 
 Significativo disfraz de uno de los estudiantes chilenos que luchan por su dignidad.

  



   La primera foto la copié de rt.com, uno de los mejores medios de noticias mundiales de la Internet, de origen rusa. En este site, salió hoy la noticia de los combates callejeros, que la juventud estudiantil de Chile lleva a cabo en Santiago, su Capital.
    Existe una paradoja política en este país hermano, pues su historia popular habla muy bien de la cultura, tanto intelectual, como política. Ha dado ejemplos durante décadas, de consciencia plena de sus derechos civiles (he hablado con adolescentes chilenos, de política estudiantil, y juro que me dejaron de boca abierta), de coraje y arrojo admirables a la hora de hacer valer esos derechos, mediante el único medio del que disponen: Manifestaciones públicas.
     Por otro lado, después del gobierno democrático de Salvador Allende, nunca más tuvo la oportunidad de gozar de un gobierno, por lo menos, parecido.
      Esta reflexión, me lleva a tratar de entender el por qué es así, y si realmente es una paradoja.
    Hay otro país de la región, que está en una situación igual: Brasil. Donde la izquierda dista mucho de ser socialista , es más, se acerca peligrosamente al capitalismo moderado.
      Y no es casualidad que tengan - estos dos países - tales puntos en común. Porque la casualidad se convierte en causalidad, cuando aparecen otros puntos coincidentes: Ambos tuvieron las dictaduras militares (excepto Paraguay), más prolongadas de América del Sur. Ambos habían tenido, antes de las dictaduras, pueblos esclarecidos en política de muy buen nivel; líderes políticos y culturales de clase media y media alta, firmemente orientados hacia el Socialismo, y que por defender sin condiciones a las masas trabajadoras, docentes y estudiantiles, ganaban tanto terreno, que comenzaban a "contaminar de comunismo" a la clase alta. El período por demás extenso - si comparado con otros paises vecinos -, del régimen fascista cívico-militar, tampoco fue casualidad.
    Había por entonces, un carancho que espiaba a Latinoamérica desde la cima del norte, y que no se perdía detalle de la supuesta contaminación. Esa ave carroñera, tenía nombre: Henry Kissinger.
    Fue ese plumífero repulsivo, quien escarbó en nuestras tierras y enterró por decenios, lo que decenios se demoró en construir: la consolidación de la consciencia en el colectivo popular, de que el Socialismo era el único medio disponible, para alcanzar la Justicia Social, tantas veces, y por tanto tiempo soñada.
    Hoy, cuando en la Patria Grande soplan vientos huracanados desde la izquierda, trayendo a empujones la posibilidad esperanzadora de unirnos fuertemente en una amalgama socialista, una aristocracia dependiente de los caprichos consumistas del Tío Sam, se alínea a lo largo del Pacífico para resistir las embestidas de esos vientos, por temor a que sus trincheras Made in USA, comienzen a ruir (El heroico Ecuador, es la excepción).
    Por un lado (Uruguay), el gobierno se presenta personalmente a escuchar a la juventud estudiantil; por otro (Chile), el gobierno manda a los uniformados a golpearlos, para que lo dejen dormir la siesta, arrullados por la CNN.
    Muchachos chilenos, ustedes no están equivocados, si Piñera no va a escucharlos, ustedes tienen la obligación de hacer que él los escuche. Sean moderados, los mártires estudiantiles, también son hijos muertos.
     Walter E. Carena
     Twitter: @wcarena

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