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lunes, 29 de mayo de 2017

MARTE... colonización para qué?
Inversiones económicas maquilladas de evolución científica.

Esto es Marte.


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Imágenes extraídas de Google.

  Si las personas se quitan de la mente la "Extraordinaria aventura de la Colonización del Planeta Rojo", y se preguntan... para qué invertir trillones de dólares, tiempo, tecnologías y vidas humanas en colonizar un enorme pedazo de roca arredondado, inhóspito, extremadamente árido y absolutamente inhabitable?
  Teniendo a su disposición el paraíso Tierra, lugar de nacimiento, totalmente habitable y sin gastar sumas astronómicas de dinero, parece absurdo y hasta ridículo querer mudarse para Marte.

Esta es la Tierra
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Imágenes extraídas de Google.

  Soy muy consciente de los problemas humanos que padecemos desde que existimos (matanzas; genocidios; hambrunas; epidemias naturales e inducidas, etc, etc). Pero esas desgracias no son culpa del Planeta... sino de los seres racionales (la humanidad). Quién nos garantiza que en las colonias marcianas no existirán esos problemas humanos?
  Nuestro planeta Tierra es un paraíso, por lo menos hasta que no decubramos uno igual o mejor, éste es el mejor planeta del universo conocido... para qué entonces, ir a vivir y/o trabajar en Marte?

  Está muy bien investigar el Universo, al final, es nuestro lugar de origen; querer saber si hay vida en otros Planetas, que nos hará saber si somos los primeros seres vivos e inteligentes del Cosmos, o si de lo contrario, apenas somos una civilización entre otras muchas.
  Lo que no está bien, es hacernos creer que en haras de la ciencia y la evolución, las grandes empresas multinacionales del mundo nos usen como ratones de laboratorios, como carne de cañón para que arriesguemos nuestras vidas, nuestro futuro y nuestras familias para que les hallemos las riquezas naturales en otros planetas, que no solo justifiquen sus inversiones, sino que multipliquen sus economías y su poder. 
   Dicho de otra manera... 
Dejemos de ser ingenuos: nos hacen creer que les interesa saber si hay o hubo vida en Marte, cuando el verdadero interés de los financiadores de estas misiones es saber qué posibilidades tienen de obtener minerales ricos, como el oro, la plata, el lítio, etc, etc.
No lo dicen, porque saben que el gran público mundial no aceptaría tanto despilfarro de dinero y vidas humanas, para que unos pocos continúen acumulando riquezas.

     No sería más coherente gastar toda esa fortuna en crear sistemas de defensa contra los proyectiles naturales que zurcan el espacio a velocidades imposibles de imaginar, y que de estrellarse en nuestro planeta nos destruiría en pocas horas?

  Debemos quitarnos ese miedo ancestral a la muerte; a la desaparición física; al final; a la extinción de la vida como  la conocemos, porque esas premisas son tan naturales como el nacimiento, la evolución y el crecimiento. La Madre Naturaleza nos creó, nos dio la vida con la condición lógica y extraordinariamente sabia, de que todo principio debe tener un fin: la vida no podría existir sin la muerte, así como la muerte no podría existir sin la vida.
  A lo largo de nuestra existencia, hemos aprendido a aceptar la muerte (sin dejar de temerle) como algo natural e inevitable. Así debe ser, así es. No podemos ni debemos cambiar esa ley natural... así también, debemos aceptar que en algún momento la extinción de nuestra especie llegará a su fin. Si millones de especies se han extinguido... qué nos hace diferentes de los demás? Por qué debemos ser más importantes para la Naturaleza que las demás especies? 
  Aprovechemos la vida mientras la tengamos, y a nuestro maravilloso Planeta; quitémonos de la cabeza esa egoísta idea de conquistar nuevos mundos para ser en ellos la raza superior, la creadora (parece envidia hacia la Naturaleza). A través de las religiones, nos han inculcado que debe haber algo después de la muerte, que el haber vivido no tendría sentido si no hubiera nada. Yo les digo con absoluta convicción, que después de la muerte no hay nada; no tiene porqué haber algo, no sería coherente, ni normal, ni natural. Eso es apenas una ilusión, algo que se inventó para que le temamos a la muerte, porque ese temor es el alimento de las religiones.
  Aceptemos las cosas como realmente son, no vivamos con esperanzas fútiles y no perjudiquemos a nadie, ni siquiera a nosotros mismos, veremos que de esta forma llegaremos al final con una sonrisa en el rostro, y diciendo: Valió la pena!


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Walter E. Carena
Twitter: @WCarena 

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